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sábado, 19 de enero de 2019

Ajedrez usado contra el diablo

                         Un par de piezas de ajedrez, en concreto una Reina y un alfil, de principios del siglo XIX, fueron descubiertos durante la renovación de un granero en la pequeña localidad de Burgh le Marsh, de apenas 2000 habitantes, en el condado de Lincolnshire en Inglaterra.

Los dos trebejos fueron encontrados dentro de una viga en la entrada principal del granero y colocados a propósito ya que sirvieron como amuletos protectores, colocados allí para salvaguardar a sus moradores y a su ganado, según informó el arqueólogo Adam Daubney, quien calificó como “muy interesante” el descubrimiento.


“Sabemos que en el siglo XIX, las personas solían colocar amuletos en los límites y umbrales de su propiedad para ayudar a alejar a los espíritus malignos y contra el diablo”.

Aunque solían ser biblias en miniatura, zapatos o gatos momificados, es la primera vez que se descubren piezas ajedrecísticas. El arqueólogo enlaza la figura de la Dama o Reina con la Virgen María y la del alfil con el Obispo, (en Inglaterra, Portugal y Galicia es denominada Bishop y Bispo) “tienen una posición orante, podrían tener un poder espiritual particular para alejar el mal”.

Los trebejos estaban realizados con yeso o piedra triturada y luego posiblemente sumergidas en resina.

Hay que citar que las piezas son muy parecidas a las del ajedrez de Lewis y tienen una representación icónica muy lejos de las que se utilizan en la actualidad, nacidas precisamente a partir de mediados del siglo XIX creadas por un inglés, Howard Staunton(1810-1874) que da el nombre al modelo de unas piezas que son internacionales.

La partida contra el diablo de Paolo Boi

No es la primera vez en la historia que aparece el ajedrez relacionado con el diablo. A la historia real del escocés Alejandro Estuardo, conde de Buchan (1343-1405) conocido como El lobo de Badenoch, que habría muerto tras jugar con el demonio, habría que añadir la del italiano Paolo Boi (1528-1598) llamado El Siracusano, quien también mezcla datos ciertos con leyendas.

Fue uno de los jugadores más destacados del siglo XVI y tuvo una vida de novela, en su juventud abandonó los estudios clásicos por el ajedrez y conoció y jugó con Catalina de Médici (1519-1589), el papa Pío V (1504-1572) e incluso el rey Sebastián de Portugal (1554-1578) conocido como ‘El Deseado’ y que dio lugar al llamado sebastianismo.

Se cuenta que Boi jugó contra el mismo diablo, que se disfrazó de una hermosa mujer morena para que aceptase disputar una partida de ajedrez, donde ella llevaba las piezas blancas.

El diablo quería, de esta forma, derrotar al que era considerado ‘El Príncipe de los jugadores’ tras disputar un torneo con los más destacados ajedrecistas en 1575, en la corte de Felipe II (1527-1598). Por su parte, Il Siracusano pensó que el triunfo sería rápido de conseguir y muy rentable por la fuerte suma de dinero que había en juego. De hecho, mucho tiempo vivió del ajedrez obteniendo grandes sumas.

Pero según iba transcurriendo la partida la ventaja era para su rival y pronto se vio en posición desesperada. Fue entonces cuando Boi, por revelación de un ángel que le susurró al oído, descubrió que se estaba enfrentando al diablo, por lo que estaba ante un difícil dilema: si ganaba, la venganza del demonio sería terrible, y si perdía, su alma estaría en manos de Satán.

Sabiendo que la partida estaba perdida, Boi rezó para sus adentros ‘Santa Madonna’ dijo, y consiguió una astuta maniobra para llevar la posición hacía el mate de su rival… pero si daba el jaque mate final en el tablero se formaría el signo de la cruz, emblema de Cristo, por lo que la mujer, o sea el demonio, decidió irse y abandonar la partida.

Desde entonces se cuenta que Boi siempre jugaba con talismanes religiosos, con lo que hace rememorar, en cierto modo, el reciente descubrimiento arqueológico en el Reino Unido.

En realidad todo nació con un conocido problema de ajedrez, se trata de un mate en siete, compuesto por Charles Godfrey Gumpel (1835-1921), creador del autómata de ajedrez Mephisto, que representaba a Mefistófeles, al diablo. Tal vez la más conocida partida que disputó la máquina fue contra el ruso Mijail Chigorin (1850-1908) en 1883.

El problema ajedrecístico fue titulado en inglés ‘How the Devil was caught’ (‘Cómo fue capturado o vencido el demonio’), siendo publicado el mismo año que apareció el autómata, sin duda para darle un halo de leyenda histórica a la figura de Mephisto que jugaba al ajedrez. Fue en 1878 en la revista mensual La Stratégie: Journal d’Echecs, la publicación fue una de las más conocidas en el mundo del ajedrez editándose de 1867 hasta 1940.

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